domingo, 27 de marzo de 2016

La resurrección

¡Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos?
Hechos 26:8
Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.
Lucas 24:34
¿Un mito o una realidad?
Después de su muerte en la cruz, Jesucristo fue puesto en una tumba labrada en la roca y sellada con una gran piedra. Para prevenir toda mistificación, los judíos mandaron que la tumba fuese vigilada por unos guardias. ¡Qué estupefacción cuando, el domingo por la mañana, la piedra rodada reveló que el cuerpo de Jesús ya no estaba allí! Entonces los jefes religiosos sobornaron a los guardias para que dijesen que sus discípulos se habían llevado su cuerpo.
Desde entonces muchas teorías fueron añadidas a esta mentira para tratar de negar la resurrección de Jesús. Pero, ¡qué evidencia!, el cuerpo ya no estaba allí, las autoridades no lo podían mostrar, y había testigos que contaban su encuentro con el Cristo resucitado. Aquellos discípulos atemorizados y desanimados se convirtieron en predicadores valientes y seguros. Habían abandonado a su Maestro y habían huido cuando él fue arrestado, pero ahora estaban nuevamente en Jerusalén para anunciar con denuedo que Jesucristo está vivo. Aunque fueron amenazados, golpeados y encarcelados, continuaron proclamando sin cesar esta verdad que los había transformado.
¿Por qué hay que darle tanta importancia a la resurrección? Porque es un elemento fundamental para la fe cristiana. Al resucitar a su Hijo, Dios mostró su total aprobación a la obra de Cristo en la cruz. Como Jesús resucitado fue recibido en el cielo, el creyente, beneficiario de la obra de Jesús, sabe que pronto será llevado junto a su Salvador a la presencia misma de Dios.
Éxodo 40 - Hechos 27:13-44 - Salmo 37:16-22 - Proverbios 12:13-14

miércoles, 9 de marzo de 2016

Un calendario interreligioso

El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.
Hechos 17:24-25
La alcaldía de una ciudad francesa edita cada año un calendario interreligioso, con el loable objetivo de desarrollar la cohesión social. En él están señalados los días festivos de las diferentes religiones. Esta iniciativa está enfocada hacia la tolerancia y la aceptación del otro, actitudes tan necesarias para la convivencia en una gran ciudad. Sin embargo, las diferencias fundamentales que existen entre las religiones subsisten. Muchos pueden preguntarse justamente quién tiene razón. Algunos deciden no investigar cuál es la verdad y tratan de convencerse de que basta con ser sincero. Pero, ¿podemos encerrar al Dios que hizo el cielo y la tierra en una corriente religiosa elaborada por los hombres? ¡No! No se trata de inscribirse en tal o cual religión según el gusto, la cultura o la educación que se tenga, sino de ponerse en contacto con el Dios de los cielos. Este contacto es posible porque Dios se acercó al hombre; como este no podía ascender hasta Dios, Dios descendió a la tierra para tener un encuentro con el hombre. Dios se encarnó en la persona de Jesucristo, y de este modo se puso al nivel de aquellos a quienes quería darse a conocer. Jesús no es un jefe religioso, sino el mensajero del Dios de los cielos. ¡Es el único punto de encuentro entre Dios y los hombres! “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).
¿Tiene usted una religión o un Salvador?
Éxodo 21 - Hechos 15:36-16:10 - Salmo 31:14-20 - Proverbios 11:7-8